Los lavaderos de la Fuente de la Peña son un lugar emblemático de Jaén, por ser de los pocos que se conservan, y donde aún sigue brotando el agua. Situados al comienzo de la carretera que va a Jabalcuz, los lavaderos nos hacen retroceder en el tiempo y ver cómo era la vida de principios del siglo pasado. Piedras gastadas de lavar sobre ellas, en todas las épocas del año, con un agua que brota directamente de la montaña a baja temperatura. La Fuente de la Peña también suministraba agua para los numerosos huertos de la zona, y era lugar habitual de encuentro para los jiennenses del siglo pasado, entre otros motivos, por estar de camino al balneario de Jabalcuz. También existe una leyenda relacionada con la fuente: “El espectro de la fuente de la Peña”.
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